miércoles, 9 de abril de 2014

Rosquillas de Aguardiente de la Abuela Quica





Mi abuela Quica era una mujer de pueblo, vestida siempre de luto, que en invierno llevaba una de esas batas guateadas de color azul intenso y en verano siempre llevaba una bata de hilo fino y delantal perenne, de tripa prominente por sus 12 embarazos, piernas de alambre, pelo cano y cara curtida por el sol. 

Era una mujer que se levantaba con las primeras luces del día y se acostaba bien entrada la noche.

Siempre estaba haciendo algo, le gustaba también mandar y organizar, "Marisa ve a por la leche." Marisa ve a donde Peyo". "Marisa ve a llevarle este cumplido a nosequien que se casa." Y así todo el día, de allá para acá, sin parar.

Le encantaba ver telenovelas, aunque lo de ver es un decir porque se quedaba dormida en su sillón y en cuanto cambiabas el canal de la tele ya estaba con el ojo abierto refunfuñando.

Recuerdo de chica, siendo ya tarde, en esas interminables conversaciones que tenia con mi madre, estar acurrucada en su regazo, sobre su barriga e ir relajándome y quedando adormecida con el vaivén acompasado de su respiración. Quedando hipnotizada en la más absoluta y placentera tranquilidad.

Una de las muchas recetas que me gustaban de aquella época son las rosquillas de aguardiente, que ella guardaba en la despensa en una gran cazuela esmaltada granate, y que forraba con papel de periódico supongo que para mantener la temperatura y evitar que endurecieran. 

Sacaba unas cuentas para el desayuno a la merienda y me llenaba las manos y la barbilla de azúcar, mientras mojaba en el vaso de leche.

Por fin he podido hacerlas, me resistía, pues la masa es tan densa que se que yo no tengo al fuerza suficiente para manejarla. Pero eso con ayuda  se consigue y tengo dos robot que son la fuerza bruta que a mi me falta.

En esta sociedad en la que lo autentico apenas se encuentra, tomar un café con una de estas rosquillas, es un momento que no se debe dejar pasar, porque convierte un simple café en una merienda con sabores y aromas genuinos.



INGREDIENTES:

3 huevos
12 cucharadas de azúcar
12 cucharadas de leche
9 cucharadas de AOVE D·Oliva Arbequina Frutado Suave
3 cucharadas de aguardiente
Ralladura naranja o limón o ambas
1 sobre y medio de levadura química
1cucharadita de bicarbonato
750 gr. de harina todo uso

Aceite de girasol para freír.









ELABORACIÓN:

Elaboración Tradicional.

1. Poner los huevos con el azúcar en un bol y batir hasta blanquear con ayuda de unas barillas. 

"Como siempre puedes utilizar una batidora, un robot, o como en mi caso una KitchenAid. También puedes utilizar tu propia fuerza :). Sea como fuere, debe blanquear y doblar o triplicar su volumen."

2. Añade los ingredientes líquidos: aceite y aguardiente. Disuelve la levadura en la leche y añade también. Mezcla durante un minuto.

3. Añade las ralladuras de cítricos y mezcla muy bien.

4. Incorpora la harina tamizada poco a poco, no incorpores más harina hasta que se haya integrado la que ya hay.

"La masa es muy densa, por lo que es muy recomendable la utilización de algún robot."

5. Una vez bien integrada la harina y bien amasada, prepara una sartén profunda con abundante aceite de girasol a fuego medio. Haz bolas del tamaño de una pelota de golf, perfora un agujero en el medio y ve abriéndolo poco a poco con los dedos hasta formar un rosco. Fríe en el aceite y saca sobre papel absorbente cuando se dore por ambos lados.

"Hay que tener en cuenta que el aceite debe estar caliente pero nunca humeando, pues se hará por fuera y por dentro quedarán crudas (en casa a algunos nos gusta que el interior quede algo poco hecho)."
"Para que no se te pegue la masa a las manos, conviene que las lubriques con un poco de aceite."
"Deja que se absorba el exceso de aceite durante un minuto e inmediatamente pasa cada rosquilla por azúcar."
"Tienen que estar completamente frías antes de meterlas en una lata, donde se conservarán blandas y estupendas."



Elaboración en Thermomix.

1. En el vaso de la Thx pon las mariposa sobre las cuchillas. Añade los huevos con el azúcar y  programa 4 minutos, 37º de temperatura y velocidad 3 y medio para blanquear.
"Como siempre puedes utilizar una batidora, un robot, o como en mi caso una KitchenAid. También puedes utilizar tu propia fuerza :). Sea como fuere, debe blanquear y doblar o triplicar su volumen."

2. Añade los ingredientes líquidos: aceite y aguardiente. Disuelve la levadura en la leche y añade también. Mezcla durante 40 segundos a velocidad 3 y medio sin programar temperatura.

3. Añade las ralladuras de cítricos y programa 10 segundos velocidad 3 y medio.

4. Quita la mariposa y sin programar tiempo ni temperatura pon velocidad 4 e incorpora la harina tamizada poco a poco, no incorpores más harina hasta que se haya integrado la que ya hay. Cuando empiece a estar muy dura y difícil de mezclar, programa 1 minuto, vaso cerrado y velocidad espiga y amasa hasta que se incorpore toda la harina.

"La masa es muy densa."

5. Una vez bien integrada la harina y bien amasada, prepara una sartén profunda con abundante aceite de girasol a fuego medio. Haz bolas del tamaño de una pelota de golf, perfora un agujero en el medio y ve abriéndolo poco a poco con los dedos hasta formar un rosco. Fríe en el aceite y saca sobre papel absorbente cuando se dore por ambos lados.

"Hay que tener en cuenta que el aceite debe estar caliente pero nunca humeando, pues se hará por fuera y por dentro quedarán crudas (en casa a algunos nos gusta que el interior quede algo poco hecho)."
"Para que no se te pegue la masa a las manos, conviene que las lubriques con un poco de aceite."
"Deja que se absorba el exceso de aceite durante un minuto e inmediatamente pasa cada rosquilla por azúcar."
"Tienen que estar completamente frías antes de meterlas en una lata, donde se conservarán blandas y estupendas."